Saul Bellow es un autor de gran
influencia en la literatura norteamericana de la segunda mitad del siglo XX. No
son pocos los autores como por ejemplo Philip Roth que lo citan como referencia.
En mi caso esta ha sido la primera novela suya que he leído y he de decir que
me costó decidirme entre todo su material para dar con una obra adecuada. Al
final no me devané mucho los sesos y a pesar de ser crítico con los premios
literarios fui poco consecuente con mis principios y escogí El Legado de Humboldt, premio Pulitzer
del 1976, precisamente el año en que Bellow ganó el Nobel de Literatura.
martes, 16 de febrero de 2016
lunes, 11 de enero de 2016
El sindicato de policía yiddish, Michael Chabon
Una ucronía se define según la RAE como
“una reconstrucción lógica aplicada a la historia dando por supuestos
acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder”. Esto viene a
decir que presenta un desarrollo de los acontecimientos a partir de un momento
histórico concreto distinto al realmente vivido, o lo que es lo mismo, mundos
ficticios que podían haber sucedido. Si explico esto es porque El sindicato de policía yiddish presenta
una ucronía muy relevante para la
historia que cuenta. Chabon desarrolla la novela en una porción de tierra de
Alaska donde se levanta la ciudad de Sitka, un lugar en el que tras la Segunda
Guerra Mundial el gobierno estadounidense ha dado cobijo temporalmente a los
judíos exiliados de la guerra. El estado de Israel no se llegó a formar tras el
conflicto con los árabes y este alejado y agreste lugar representa el
asentamiento de un par de millones de judíos sin ubicación. En el presente de
la historia se aproxima la fecha de la revocación por la cual este terreno
volverá a pasar a manos del gobierno de
Estados Unidos abriendo un incierto futuro a sus pobladores, que deberán
marcharse.
martes, 22 de diciembre de 2015
Estupor y temblores, Amélie Nothomb
La escritora
belga Amélie Nothomb nació en Japón y pasó la primera parte de su infancia en
ese país. Como una especie de intento por rememorar ese periodo y aprovechando
su dominio del japonés, decidió emprender su carrera profesional tras los
estudios superiores en una empresa en Tokio. La experiencia no se desarrolló
como pensaba ya que a pesar de empezar con mucha energía pronto colisionó con
un sistema laboral rocoso y ajeno. Seguro que nunca pensó el primer día que pisó
la oficina que acabaría realizando tareas residuales —nunca mejor
dicho por lo que se cuenta en el libro— y absurdas, por lo que al cabo de un año abandonó el puesto. Sin
embargo, esta experiencia tan decepcionante debió activar algún resorte en la
escritora porque desde entonces, allá por el año 1992, comenzó a escribir novelas
y no ha dejado de publicar.
domingo, 22 de noviembre de 2015
Ébano, Ryszard Kapuściński
En Ébano
el periodista polaco Ryszard Kapuściński (1932-2007) aprovecha toda la
experiencia de su época como corresponsal en África, principalmente en las
décadas de los sesenta y setenta del siglo XX, para componer una obra que
consta de veintinueve relatos de índole variada pero con el gran denominador
común del continente africano. El momento histórico de sus vivencias
corresponde a la descolonización de muchos países y al subsiguiente inicio de
conflictos armados, algunos muy violentos, cuyos ecos y consecuencias colean hoy
en día. Sin embargo, la obra va más allá de estos acontecimientos y conforma
una imagen completa de África, no solo con su historia trágica e injusta, sino
con sus gentes, costumbres y paisajes. Para ello emplea una variada colección
de anécdotas, cada una con un tinte concreto —cultural, político, histórico o
simplemente personal—, en las que el lector camina junto al periodista en su periplo por multitud de
lugares, cada cual más agreste, peligroso o asfixiante.
lunes, 9 de noviembre de 2015
Sopa de miso, Ryu Murakami
Ryu Murakami plantea esta novela
en pleno apogeo nocturno del distrito tokiota de Kabukicho, conocido por ser el
barrio erótico de la capital nipona. Un solitario escenario acaparado por el
sexo al que el autor añade una cruda violencia con la intención de lograr una
historia sórdida e inquietante. El protagonista es Kenji, un veinteañero que ha
dejado los estudios para ganarse la vida como guía turística de aquellos que
quieren satisfacer diversos apetitos en Kabukicho. Una noche, poco antes de fin
de año, se dirige al encuentro con otro cliente. Este resulta ser Frank, un
americano que desde el primer momento levanta sus sospechas por un extraño modo
de actuar. Ese mismo día una joven que ejercía de modo ocasional la
prostitución ha sido salvajemente asesinada cerca de Kabukicho. Parece
inevitable que esa maldad desatada en forma de terrible asesinato y los paseos
nocturnos de Kenji con su compañero americano se crucen de algún modo.
miércoles, 21 de octubre de 2015
Vía revolucionaria, Richard Yates
Los Wheeler son un matrimonio
joven con dos hijos que vive en una casa a las afueras de Nueva York. Frank
tiene un empleo en la ciudad que paga las cuentas, pero ni él ni April están
satisfechos con la vida que llevan. Una vida rutinaria y predecible que en un
momento determinado deciden romper con un traslado a Europa para cumplir una
ilusión latente y siempre pospuesta por partos y obligaciones. El proyecto toma
forma con el convencimiento de Frank y la determinación de April, pero como
suele pasar en muchos casos, los obstáculos no tardan en aparecer. Los más
difíciles de sortear no serán los que impondrán las circunstancias sino
aquellos que surgen de dudas y excusas.
lunes, 21 de septiembre de 2015
Ojos azules, Toni Morrison
Nada más comenzar Ojos
azules se cuenta que la protagonista quedó embarazada de su padre. Este
hecho, que no saldrá a relucir de nuevo hasta el tramo final del libro, parece
un aviso al lector para que se prepare ante un tema de difícil digestión y se
olvide de giros y vuelcos en la trama. La autora asesta un golpe nada más
empezar, pero lo más importante, el camino hasta llegar a ese punto, todavía permanece
inexplorado. Desde esas primeras páginas se presenta una obra de estructura
compleja que narra la desdicha de una niña llamada Pecola, pero que además
traza un cuadro de la realidad social negra de los años cuarenta en Estados
Unidos que muestra el agrietamiento que produce una marginalidad entonces
inevitable. Una marginalidad no solo racial sino también manifestada en la
diferencia entre hombres y mujeres, niños y adultos, y en la gradual entre ricos,
menos ricos, pobres y muy pobres. En el extremo de esta cadena se sitúa Pecola,
una niña negra pobre perteneciente a una familia desestructurada y que además,
para más inri, es fea. Esto último no es superficial porque acentuará todavía
más su aislamiento. No es de extrañar que en su inocencia lo único que desee de
este mundo sea tener un par de ojos azules.
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