jueves, 20 de agosto de 2015

California, Rubén Abella




California refleja la historia de la repentina e inusitada caída de César O’Malley,  un hombre que goza de un éxito en apariencia merecido, tanto en su trabajo como en su familia, con su esposa y sus dos hijos como referentes. Un tipo razonable, cabal y de notable apostura que siempre ha emanado una energía especial y que además parece tocado por una varita mágica para ser olvidado continuamente por la desgracia. Sin embargo, el infortunio decidirá cobrar todas las cuentas pendientes en un lapso de tiempo tan breve que resultará vertiginoso.

La historia discurre con dos hilos narrativos que se alternan de un capítulo a otro. El primero se centra en la vida del protagonista desde antes incluso de nacer. Nos presenta a los abuelos que emigraron a California y se dedicaron a los viñedos, al padre que se enamoró en un viaje a España de una vallisoletana para acabar dedicándose también al vino, pero en la meseta castellana. Una parte muy luminosa salpicada de modo intencionado con anécdotas de infancia y de adolescencia, que consigue ser evocadora.  El segundo hilo narrativo abarca un tiempo de la historia más corto, cercano al presente y  centrado en los días en los que la vida de César, por una serie de coincidencias, casualidades y torpezas ante la adversidad, le conducirá hacia el abismo. 

El narrador es un amigo de la infancia que participa poco en la historia y presenta una omnisciencia total respecto del protagonista. César es el centro por lo que sus acciones, pensamientos, así como el resto de personajes son vistos a través de sus ojos. El lector comparte su perplejidad ante hechos que le resultan incomprensibles y comparte desde muy cerca su caída. En cuanto a la forma, la novela está escrita con contención para hacer que la historia fluya pero con el suficiente tino como para apreciar que cada palabra parece apropiada y escogida. La historia se sigue con atención y hasta con desvelo, pero también hay que apuntar que los acontecimientos que se suceden y que tienen como consecuencia el desmoronamiento del protagonista son rebuscados. La manera de actuar de César en esos instantes está siempre al servicio del desastre. Llama la atención que un hombre que ha brillado siempre con luz propia tenga tan poco instinto de conservación. Extraña que alguien que ha tomado siempre las decisiones acertadas se equivoque tanto y en tan poco tiempo. Parece que él mismo quiera condenarse.

California resulta una novela notable que da lugar a la reflexión y cuyos silencios resuenan con fuerza, sobre todo aquello que se escapa del alcance del protagonista y por tanto del lector. No se trata de una historia sobre un proceso de erosión sino de un golpe mortal de necesidad que desbarata toda una vida.

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