lunes, 3 de octubre de 2022

Serotonina, Michel Houllebecq



Houllebecq es el de siempre, aquel de Ampliación del campo de batallaPlataforma o Las partículas elementales. Un tío que no escribe particularmente bien, que en Serotonina no configura siquiera una historia, mucho menos una trama y que se limita a epatar, a ser políticamente incorrecto. Algunas veces, muchas, solo lanza mierda contra el lector, que si sabe guarecerse llega a disfrutar del vuelo de perdigonazos, pero que puede cansarse a la primera hoja. Houllebecq sigue siendo él, no hay muchos más como él y desde luego sabe tocar la tecla para incomodar con toda clase de anécdotas que muestran las fisuras o quizá más bien grietas, de la clase media europea. Lo que Ford o Roth hacen con lenguaje y sutileza, Houllebecq lo hace mediante un pedo supersónico a última hora de la tarde. Está claro que me ha contagiado su escritura y delirio.

viernes, 26 de noviembre de 2021

Sueños de Bunker Hill, John Fante

 


      Para mí el mejor libro de John Fante es La hermandad de la uva. Después de leerlo no se te olvida que un vino tinto y oscuro es un morapio. Es algo que te puede servir si vas a un concurso de televisión o para contarlo en una primera cita, siempre con el ánimo de conseguir una segunda. Pero lo importante del morapio de Fante es recordar el vino de Musso y por descontado al temerario y borrascoso cantero de los Abruzzos, Nick Molise. Quizá esto no tenga un sentido útil, pero será la fehaciente prueba de que la literatura te ha impregnado, la demostración de que eres un crédulo literario. Un crédulo probablemente sin amor y sin dinero que en las noches de insomnio recordará fanfarronadas etílicas dichas a la sombra de una parra.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Historias de un agente inmobiliario, Jacobo Armero

 


Historias de un agente inmobiliario es una obra sencilla y sin pretensiones que narra una etapa de la vida del autor que uno puede figurarse por el título. Puede catalogarse dentro de ese subgénero en auge que es la autoficción. En el caso de esta obra de Jacobo Armero su brevedad y su estilo narrativo sin adornos se agradecen. Probablemente porque el autor conoce sus límites y no ansía una obra trascendental y definitiva sino simplemente contar. Así esquiva el precipicio y consigue un texto contenido y cercano que parece haber logrado cierta resonancia en el panorama literario. 

jueves, 23 de septiembre de 2021

París no se acaba nunca, Enrique Vila Matas

        


        El protagonista viaja a París con el propósito de escribir su primera novela. No es otro que ese difuso alter ego del propio Vila-Matas en el que nunca sabemos lo real, pero en el que todo es ficción y que alige París por razones obvias de compañías y ambientes propicios. Joven e inexperto, culpa a Hemingway de su camino. Una manera como otra cualquiera de culpar a la literatura. Entre palabras esquivas, muchas veces no encontradas, urdidas en una buhardilla que le alquila la mismísima Marguerite Duras, se permite una suerte de desvaríos y digresiones. Un viaje plagado de anécdotas, muchas veces hilarantes, lugares u obras míticos o que se mitifican al ser leídos. Un viaje vilamatiano. El escenario eterno es París, pero ese París literario, artístico, que embriaga y confunde y que en sobredosis quizá puede hacer que una obra se escriba sola, que fluyan las palabras. Y si no, al menos pasar un buen rato.

viernes, 28 de mayo de 2021

Zuckerman desencadenado, Philip Roth

 


        Antes de que el revisionismo cultural ataque a Roth y pase a ser uno de esos escritores señalados porque sus textos no se adaptan al canon cultural del momento conviene decir que sus obras son un ejemplo representativo de la literatura realista norteamericana del siglo XX, con una calidad indudable y un impacto emocional sin paliativos. Zuckerman desencadenado se encuadra en la serie de textos que tratan sobre ese alter ego de Roth que es Zuckerman.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Manual para mujeres de la limpieza, Lucia Berlin

 


En las escuelas de escritura se enseña a los alumnos obras de Chejov o Carver y se les anima a devorar maravillas de Cortázar, Hemingway, Cheever o Bolaño. Este libro de Lucia Berlin, de corte carveriano, aunque con un color particular, merece un hueco entre las lecturas y referentes de aquellos que amarán el relato, soñarán con la novela y nunca dejarán de ser lectores.

sábado, 20 de febrero de 2021

El paso siguiente en el baile (Tim Gautreaux)

 


No puedo divagar porque enseguida te cansarás y lo único que quieres saber es si merece la pena leer este libro. Una respuesta rápida. Sí, léelo, porque es una buena novela realista. Diálogos creíbles, descripciones precisas, escenas evocadoras. Calidad literaria al servicio de la narración.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Cartero, Charles Bukowski

 

Un tipo con magnetismo, pero sin talento. La falta de finura artística compensada por la atracción. Historias sin adornos que se ajustan al patrón del realismo sucio, estilo áspero y un perfil autobiográfico que suscita el interés de un público fiel pero que como buen fenómeno magnético también implica la repulsión. Una cuestión de polos aplicable tanto a su narrativa como a su poesía y que para el lector que no conoce a Bukowski se aclara al leer un párrafo. A las pocas líneas, esa muestra breve muestra a qué atenerse: aferrarse a la lectura o huir. Decisión del lector.  

jueves, 26 de noviembre de 2020

Las hijas de otros hombres, Richard Stern

 


        Dijo Philip Roth que Las hijas de otros hombres, “a su feliz pequeña escala”, fue a los sesenta lo que El gran Gatsby o Las uvas de la ira a sus respectivas décadas. Esta nota aparece en la contraportada de la cuidada edición de Siruela como reclamo para lectores perdidos en busca de guía. Yo me acerqué a la obra por una recomendación de la librería La Lumbre de Madrid, pero he de confirmar las palabras de Roth. Un adepto al realismo y más concretamente a la novela de clase media norteamericana no puede dejar escapar este libro, con la eterna historia de personajes que se pierden en sus inevitables descomposiciones. En Las hijas de otros hombres asistimos al fin de un matrimonio en los que la existencia del protagonista se sale del camino despejado para entrar en una vereda angosta y desconocida.

martes, 6 de octubre de 2020

Elisabeth Costello, J.M. Coetzee

 


Elisabeth Costello es un libro de relatos, con su hilo conductor, un orden determinado y un corpus concebido como un todo. En algún sitio he visto el calificativo de novela, pero la denominación resulta incorrecta. Creo que quizá solo buscaba atraer más público, vender más, dada la desconfianza que muchos sienten ante la palabra relato. Parece que nadie quiera cortometrajes, solo el glamour del largo. Pero la literatura no funciona así y un libro de relatos es algo serio, palabras mayores. Aún así, si este va a ser el primer contacto con Coetzee, mejor empezar con Desgracia o Verano, pero los seguidores del sudafricano, entre los que me encuentro, tienen en este volumen un buen lugar para reencontrarse con su obra.

domingo, 26 de julio de 2020

El lamento de Portnoy, Philip Roth



Portnoy es un judío que se desgañita contra su propia tradición, contra sus padres, que tiene un serio problema con el sexo y unas relaciones peculiares, por decir algo, con las mujeres. Uno puede preguntarse, ¿fue antes Portnoy o Woody Allen? La obra de Roth y Toma el dinero y corre son ambas de 1969. Una curiosidad para que el lector pueda intuir el tipo de protagonista que puede encontrarse. Hablamos de judíos locuaces, ácidos e irreverentes que hoy en día tienen serios problemas frente a los actuales filtros de corrección .

lunes, 8 de junio de 2020

EL Leviatán, Joseph Roth




Me propuse leer El Leviatán de Joseph Roth impulsado por una recomendación en la red del inefable Enrique Vila Matas.  Me encontré un relato corto de 1934 con una historia sencilla, algo arcaica y con cierto tono de parábola que resulta muy recomendable. Se lee en apenas una hora así que no creo que represente un gran riesgo acercarse al texto de Joseph Roth.

lunes, 1 de junio de 2020

14, Jean Echenoz




Una obra sobre la Primera Guerra Mundial y un título que conduce directamente al inicio de una carnicería humana de cotas insospechadas por aquel entonces.  

Señalar que el libro tiene apenas cien páginas y su lectura es rápida y fluida. El relato se centra en la vivencia de varios jóvenes del noroeste de Francia. Comienza con la llamada a filas y discurre hacia el trágico destino que aguarda a cada uno de ellos.

Más importante que la propia historia es el tipo de narración. No hay detalles pormenorizados del combate, reflexiones y sentimientos exacerbados, tampoco un desarrollo de conflictos entre personajes. Echenoz emplea un narrador a modo de cámara que mantiene la distancia con hechos y personajes y fija un ritmo mecánico y constante. 

Una manera de narrar arriesgada, con una sucesión de acontecimientos que tienen el mismo peso, independientemente de su aparente relevancia, ya sean un paseo por una calle desierta o las consecuencias de la explosión de un obús. El pasado solo se intuye, los conflictos permanecen ausentes en una asepsia solo aparente: el lector sacará sus conclusiones en un contexto de destrucción. 

Pero detrás de los hechos hay un dolor claro, velado de modo intencionado, pero palpable como el viscoso barro de las trincheras.

sábado, 16 de mayo de 2020

Pureza, Jonathan Franzen




Pureza entra dentro de un tipo de libros que denomino big seller, aunque esta acepción inventada denote una falta de imaginación preocupante por mi parte. Son obras impecables desde el punto de vista técnico, en estructura y forma, escritas por autores de reconocida trayectoria y mucha experiencia que por su nombre atraen a un público exigente aunque minoritario. Obras bien escritas, que globalmente venden un buen pellizco de libros, pero que se olvidan pronto. Por poner algún ejemplo de big seller, se me ocurren muchos de los libros de la última etapa de Paul Auster o algunos de Murakami como After Dark. Autores con buenas obras, reflejo de momentos de claridad, que por la necesidad de seguir publicando han continuado con títulos muy menores que apuntan a cierto estancamiento. Pureza tiene la ambición de sus 697 páginas y del nombre de Franzen, pero parece más fruto de un afán editorial en el que sobra profesionalidad literaria al servicio de una historia a la que le falta frescura.

viernes, 10 de abril de 2020

La última copa, Daniel Schreiber




La última copa es un ensayo sobre el alcohol, pero centrado en la sobriedad. No es una obra sobre el camino hasta la última copa sino sobre la difícil tarea de mantener la abstinencia. Interesante para aquel que acabe de abandonar la bebida o que piense que está rebasando cierto límite. Quizá no tanto para bebedores convencidos o para aquellos con dudas. Tampoco para los que ansíen encontrar una sucesión de anécdotas alcohólicas bukowskianas con rumbo a la destrucción, posterior epifanía y salvación. Un ensayo muy crítico con el universo del alcohol y su complacencia circundante. Un  alegato que fácilmente puede ser tildado de puritano, según reconoce el autor en varios tramos del texto, pero que en todo caso encaja con su experiencia vital. 

lunes, 2 de marzo de 2020

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, Michael Chabon



El escenario siempre eterno y perdurable de la Segunda Guerra Mundial como trasfondo de una historia de Houdini y héroes de cómic. La fascinación literaria por la barbarie nazi aunque la estadística de telediario diga que los jóvenes de Europa empiezan a olvidar el Holocausto. Una historia de exilio y separación, de Praga a Nueva York, de la persecución europea en Checoslovaquia a un Manhattan en 1940, reverberante y cosmopolita. Kavalier, el único hijo al que la familia puede mandar al encuentro de los parientes que habitan fuera de la órbita nazi. Pero quedará un estigma: el dolor de los que quedan atrás, su hermano menor, sus padres. 

domingo, 15 de diciembre de 2019

La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa




      Siempre he creído que la primera novela de un autor tiene una pátina especial. El tortuoso camino plagado de rechazos y dudas convierte muchas veces la publicación en un milagro y deja la eterna pregunta sobre todas aquellas obras olvidadas en un cajón que pudieron tener un destino distinto, quizá brillante. Un universo de obras desaparecidas, de talentos literarios no consumados, de azar delirante. De este periplo no escapó La ciudad y los perros, novela premiada y de éxito casi inmediato, que se considera un hito dentro del fenómeno literario conocido como boom latinoamericano, pero que fue rechazada y vio la luz gracias a la insistencia creadora del autor y a la figura de Carlos Barral, que propició su publicación en la España de la censura en 1963. Con un azar cruel o con un ánimo tendente al abandono la obra se habría olvidado y Vargas Llosa puede que fuera un ser anónimo con una vida dedicada a una profesión anodina al cuidado de su familia. Habría sido una lástima porque se trata de una obra meritoria para la edad con la que contaba el autor, con algo más de veinte años, y que décadas más tarde goza de vigencia, algo nada sencillo.

lunes, 8 de julio de 2019

Conejo en paz, John Updike





Hace tiempo pensé en hacer una alineación de un equipo de fútbol de personajes literarios, una ocurrencia en tiempos de sobrecalentamiento mental. Un equipo abigarrado en el que podía caber el Sueco Levov, Frank Bascombe, el inefable Bardamu de Céline, Jakob Von Gunten o Ferdyrdurke. Un once limitado por cuestión de número, pero en el que no dudaba de la presencia del icónico, aunque probablemente olvidado en la actualidad, Harry “Conejo” Armstrong, el personaje de Updike. Cada equipo de fútbol literario depende de las razones de cada lector, pero en el mío reservaría un lugar para el personaje que salió a comprar tabaco y no regresó a casa son su mujer e hijos. Conejo en paz, es el cuarto libro de esta saga y contiene numerosos hilos que conducen a las anteriores obras, con lo que es muy conveniente empezar por Corre, Conejo.

martes, 5 de febrero de 2019

Peleando a la contra, Charles Bukowski




Los relatos del eterno perdedor habitante de pensiones que aparta los mosquitos del vino de un manotazo y discute a voz en cuello con su compañera borracha. Un mundo parco en el que la escritura no es un medio de vida, sino una vida en sí misma para la que no se necesita aire, luz, tiempo y espacio. Historias de peleas, apuestas en el hipódromo, resacas, follar y escribir. Escribir como si un gato te recorriera la espalda, las uñas clavadas en la piel mientras los dedos pulsan enloquecidos. Realismo sucio, pero más allá de etiquetas, textos cargados de acidez, decadencia, humor y una libertad de hacer lo que uno quiere, sin mucho tiempo para la disculpa, poco para la queja y mucho para la crítica. Un deseo irrefrenable que choca con la prudencia.  Un poso amargo y una invitación a la lucha hasta el último aliento. Bukowski, el imán de los incomprendidos, la falta de talento convertida en puro magnetismo con un breve poema o un relato. Escenas de bares, de antros, lejos de las residencias de verano  de Cheever, pero con el alcohol y el fracaso como común hilo conductor. Un autor que solo narra por la necesidad de contar.

jueves, 24 de mayo de 2018

Philip Roth vive



Philip Roth murió ayer. Con su muerte se va una figura de relieve de la narrativa contemporánea, un disector de la clase media norteamericana que convirtió Newark no solo en escenario de personajes poliédricos, complejos y atormentados a los que el destino machacaba con su aleatorio golpeo, sino un lugar familiar para la emocionalidad de sus lectores. Un excelente escritor que estoy seguro resistirá el paso de las décadas por la atemporalidad de sus historias y una forma compleja pero envolvente. La noticia de la muerte se cuela en la insípida actualidad de voces en cuello y banalidad, pero quizá su desaparición deba apreciarse como un segundo de silencio necesario entre tanto ruido. Un silencio que solo expresa que el ser humano ha dejado de existir, pero que persiste la literatura con una armonía irrefrenable.