Philip Roth es uno de los grandes novelistas
norteamericanos. Aunque eterno candidato al Nobel, este hecho es irrelevante
porque más allá de su fama y reconocimiento hay algo por encima, menos banal y
más tangible: sus novelas. Escritor longevo y prolífico, sus obras son una muestra
de una escritura cuidada, emocional, profunda y en muchos casos, demoledora.
Roth es un excelente narrador, que moldea sus personajes y les proporciona
hondura suficiente para atrapar al lector. La trama de sus novelas se emplaza en
un eje secundario mientras que los personajes, sus acciones y generalmente todo
aquello que los erosiona y en muchas ocasiones, destruye, acuden siempre a
primer plano. En los últimos años, el ya octogenario escritor, ha publicado una
serie de novelas cortas que concentran lo mejor de su prosa: Elegía, Indignación, La humillación y Némesis, por orden cronológico. Antes de desmenuzar La Humillación me gustaría hacer un
paréntesis para recomendar la lectura de Elegía
y Némesis, dos historias de gran calidad
en las que no parece sobrar una sola palabra.
