Poco hay que decir sobre El maestro
y Margarita, una obra considerada de culto sobre la que ya se han escrito
muchas líneas. Tiene el atractivo de ser una composición maldita de la que se
dice que Bulgakov quemó un borrador en un hornillo y cuya versión final y
publicación veintiséis años después de la muerte del autor en 1940 se debe a su
esposa. Un libro que perfectamente podía haber acabado como humo y haberse
perdido en el limbo en el que yacen seguramente muchas obras literarias
magníficas. Acerca del hostigamiento por parte de la censura soviética y de la omnipresencia
de Stalin en la obra también se han hecho múltiples referencias. Por ello, voy
a intentar realizar un análisis del libro desde un punto de vista meramente literario, más
allá de la historia del mismo.
