El quinto en discordia (1970) narra
la vida de Dunstan Ramsay desde su infancia en un pequeño pueblo canadiense
llamado Deptford a comienzos del siglo pasado hasta los momentos postreros de
su existencia. La novela se corresponde a esas grandes historias que casi
pueden encuadrase en un género literario propio que toman como protagonista a
un personaje para mostrar su vida con sus altibajos, logros, sinsabores,
anhelos y frustraciones. En este caso es
el propio Ramsay el que decide escribir en primera persona el discurrir
convulso de su propia historia con la idea de que la lea el director del
instituto en el que impartió clases hasta su reciente jubilación. El detonante
para semejante arranque es un artículo publicado en el periódico del instituto
que lo dibuja como un personaje gris y anticuado. Un ofendido Ramsay decide
narrar su vida para rebatir de modo algo pueril la imagen que le atribuye el
artículo. Sin embargo, esto no es más que el artificio escogido por el escritor
canadiense Robertson Davies para dar sentido al impulso del protagonista para
tamaña empresa, pero que no tiene mayor relevancia en el posterior relato. Davies
necesita un motivo y a un personaje inerte que enmascare al verdadero
destinatario de la narración: el lector en carne y hueso que sostiene en sus
manos el libro.
