Vértigo (1990) resulta una obra difícil de
clasificar y escasamente convencional, que nunca podrá abarcar un gran público,
pero que definitivamente suscitará la curiosidad de los que quieren conocer
autores como el propio Sebald. Una obra heterogénea y completa que va del
ensayo al libro de viajes, de la descripción más detallada, casi decimonónica,
a la digresión, del salto temporal al difuminado de la realidad. El narrador
puede ser el propio Stendhal, cuya voz permite un valioso relato sobre la memoria
en medio de la trifulca napoleónica, o un escritor que viaja por ciudades como Viena,
Verona, Venecia o Milán en un presente contemporáneo. Un narrador que recuerda
al propio Sebald y que ofrece un itinerario que combina la reflexión sobre
literatura y el arte con el regreso a los momentos de infancia que iluminaron
lugares tan contradictorios como el deseo o la muerte. Un cuaderno de
anotaciones de un personaje peculiar y poco tratable como es ese escritor que
se empeña en encerrarse en habitaciones y transitar algunos incómodos recodos del recuerdo.
sábado, 20 de mayo de 2017
sábado, 6 de mayo de 2017
Cuando llega la luz, Clara Sánchez
Cuando llega la luz es una novela de
trama sin más intención que captar la atención del lector mediante una intriga a
la que se añade la tensión por el curso de los acontecimientos. Sin embargo, el
suspense no compensa un relato plano y una trama resuelta de un modo tan
inopinado que sorprende viniendo una escritora experimentada. Aunque esta obra
es la continuación de Lo que esconde tu
nombre, novela premiada con el Nadal en 2010, puede leerse de modo
independiente sin necesidad de acudir al volumen anterior.
lunes, 17 de abril de 2017
El amante bilingüe, Juan Marsé
La historia que narra El amante bilingüe puede resultar algo forzada, pero hay que
reconocer que partiendo de un argumento ocurrente el autor consigue un relato
que funciona. El protagonista, Juan Marés, encuentra a su mujer con otro en la
cama y para más inri, tras el hiriente descubrimiento, lo abandona sin dar opción
a nada. Este hecho marca irremediablemente a un Marés que no puede recuperarse
y que con los años se convierte en un músico callejero que mendiga unas
monedas. Además tiene el rostro desfigurado por culpa de un cóctel Molotov que en
una manifestación fue a parar demasiado cerca. Un hombre perdido e
irreconocible, todavía enamorado, que amparado en la invisibilidad del
vagabundo observa en la distancia a la que fue su mujer años atrás. Esta es una
burguesa catalana que en el presente trabaja en una oficina de integración de
la lengua catalana y cuyo recuerdo de su marido es bufonesco y lejano. Pero Marés
conoce la atracción que ella siente por un tipo concreto de hombre: charnegos
embrutecidos como el que encontró en la cama con ella. De manera inconsciente
surge un plan para recuperarla que consiste en convertirse en Juan Faneca, un
murciano que aglutina todos aquellos rasgos que está convencido atraerán a su
mujer. Poco a poco su personalidad se desdobla y Juan Faneca avanza con su
parche en el ojo, su lentilla verde y su peluquín. Un personaje disfrazado casi
circense que, sin embargo, puede permitirle lograr lo que anhela.
sábado, 25 de marzo de 2017
Viaje al fin de la noche, Céline
Céline es un
escritor controvertido porque durante la Segunda Guerra Mundial se destapó como
un férreo antisemita y su postura frente a la ocupación alemana fue, por
decirlo de una manera aterciopelada, bastante laxa. Figura polémica incluso en
el presente, cuando los homenajes programados para el año 2011 fueron
cancelados por la oposición de aquellos que solo recuerdan al autor por ese deleznable pasado. Sin embargo, a pesar de sus decisiones equivocadas
—acabo encarcelado por colaboracionista—, se le considera uno de los grandes
autores franceses del siglo XX y Viaje al fin de la noche un hito en las letras francesas porque
supuso una ruptura con respecto a todo lo que se venía escribiendo. Por
tanto, obviar la figura de este escritor es imposible y borrarla de la faz de
la tierra porque se comportara como un estúpido sería algo absurdo y peligroso.
Tan peligroso como sería borrar los poemas de Ezra Pound porque en un momento
de su vida le dio por adorar a Mussolini.
domingo, 12 de marzo de 2017
Sostiene Pereira, Antonio Tabucchi
Sostiene Pereira es una gran novela
que por su brevedad parece que se desliza entre los dedos y por su calidad se
hace tan exigua como todo aquello que queremos retener durante mucho tiempo.
Una obra sencilla en la que no parece sobrar una palabra. Tabucchi la escribió
en dos meses febriles que desde luego resultaron tan productivos como
envidiables para cualquiera que quiera ejercer el oficio de escritor. Nos legó un
personaje tan mítico como Pereira, a pesar de que solo hayan pasado veinte años
desde que publicara la obra, y también un marco incomparable: Portugal y, ante
todo, la ciudad de Lisboa.
martes, 28 de febrero de 2017
La subasta del lote 49, Thomas Pynchon
Las batallas de Pynchon son aquellas que se libran
entre los admiradores del enigmático autor, considerado uno de los grandes de
la literatura norteamericana del siglo XX, y los que creen que es puro
artificio ininteligible. Un duro conflicto que parece encuadrarse en la eterna
lucha entre realistas y vanguardistas, que muchas veces tiende, como acabo de
hacer, a poner etiquetas inútiles. Pero como es humanamente imposible obviar el
etiquetado, no queda otra que hacer lo propio con Pynchon y confirmar que es
vanguardista. Su narración, por decirlo de alguna manera, choca con algunos
lectores acostumbrados a estructuras de novela más comunes.
Otros lo integran dentro de ese grupo de escritores que han aportado algo
tangible a la literatura moderna. De cualquier manera, leer algo de él supone un
interrogante. Sin embargo, La subasta del lote 49 no parece ser la mejor
obra para salir de dudas, puesto que es la novela más convencional del autor
—según la propia crítica— y también la más breve. De todos modos, es una obra bastante peculiar.
jueves, 9 de febrero de 2017
Jakob von Gunten, Robert Walser
Aunque en la actualidad parezca algo irreal, en el
pasado existieron las escuelas para sirvientes. Allí se formaba a los
individuos para que fueran mayordomos impecables. Robert Walser estudió en una
de ellas durante varios años y probablemente esa experiencia contribuyó para
que nos legara un personaje y un lugar que, por derecho propio, forman parte de
la historia de la literatura. El personaje da título al libro, el inefable
Jakob von Gunten y el lugar es el instituto Benjamenta. Uno y otro no se
entienden por separado, unidos por la ironía y el más puro absurdo. De todos
modos, antes de leer Jakob
von Gunten, recomiendo echar un vistazo a la biografía del autor. Aquí
solo apunto un par de detalles. Nacido en 1878, pasó recluido en un sanatorio
mental desde 1929 hasta su muerte en 1956 y los últimos veintidós años de su
vida, no escribió una palabra. Además es conocido por su influencia en Franz Kafka.
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