Lo
mejor de esta obra de César Aira es que a partir de una ocurrencia consigue
desarrollar una historia con ingenio y humor, dos cosas que no abundan en
literatura y tampoco en muchos otros aspectos de la vida. Que nadie espere una
obra trascendente que desate las pasiones humanas sino un artefacto literario
poco convencional, breve y ciclotímico. Una obra que solo puede atraer a los
que entienden la literatura como una herramienta apropiada para manipular la
realidad, con sus estiramientos y deformaciones, sin importar que al final todo sea
una broma, quizá una broma infinita como aquella voluminosa obra de Foster
Wallace.
martes, 13 de marzo de 2018
jueves, 15 de febrero de 2018
El inicio de la primavera, Penelope Fitzgerald
Penelope
Fitzgerald (1916-2000) resulta una
escritora poco convencional si se tiene en cuenta que publicó su primera obra
con 58 años. Su actividad literaria e intelectual desde ese momento fue
prolífica, lo que anima a perseverar en cualquier tipo de actividad con
independencia de esa barrera que llamamos edad. Desde luego para ella no fue un
obstáculo porque desarrolló una obra literaria que hoy en día sigue vigente. Un
ejemplo lo tenemos en la reciente adaptación al cine de La librería por parte de Isabel Coixet. Sin embargo, en esta reseña toca decir algo de El inicio de la primavera, publicada en
1988 y que como apunte cabe decir que fue finalista del prestigioso premio Man
Booker.
jueves, 18 de enero de 2018
Carta de una desconocida, Stefan Zweig
No hacen falta
muchas líneas para describir esta novela de Stefan Zweig. Tampoco para justificar
su lectura. Una obra breve e intensa que roza el alma y convierte las palabras
en algo vivo y tangible. Acabas la lectura y quedas embargado por algo cercano
a la belleza y el dolor, por la infinitud del amor frente a la existencia. Una
prosa clara y sencilla que consigue un efecto semejante a la poesía.
viernes, 15 de diciembre de 2017
Conejo es rico, John Updike
La literatura realista norteamericana, desde comienzos de siglo XX, ha explorado los terrenos aparentemente serenos de la clase media acomodada próximos a ese ideal de sueño americano tan anejo a la prosperidad y la autosatisfacción. Un modelo cuyas grietas permiten la fuga de tantos personajes novelescos que dudan de aquello que viven o, simplemente, acaban saltando por los aires. Un ejemplo claro, que tuvo un gran éxito en su momento, fue El hombre del traje gris (1955) de Sloan Wilson, cuyo título ya evoca esa masa uniforme de clase media que difiere poco de la que hoy en día puebla las ciudades de eso que llamamos primer mundo. Gente obediente que hace todo lo que se le ha dicho —debes estudiar y conseguir un empleo, casarte y tener hijos— y que de repente, duda. Divorcios, huidas, autocomplacencia y errores varios que conforman una nube gris de desestructuración emocional que se cierne sobre vidas privilegiadas. Entonces acuden a la mente Frank Bascombe, de Richard Ford, Sueco Levov, de Philip Roth o Babbit, de Lewis Sinclair. Personajes ya míticos entre los que también se encuentra, por derecho propio, Harry Angstrom, más conocido como Conejo.
martes, 5 de diciembre de 2017
A salto de mata, Paul Auster
Si hasta ahora no ha habido ninguna reseña de Paul
Auster en este blog se debe a que leí prácticamente todas sus novelas antes de
empezar a comentar libros en la red. También a que sus últimas novelas me
decepcionaron porque parecían surgidas de la sola necesidad de publicar y parecían
prescindibles. El caso es que El país de las últimas cosas o El libro de las ilusiones, o por su
puesto, su Trilogía de Nueva York, son
obras muy recomendables que hace tiempo entusiasmaron a un lector más joven que
el que ahora escribe estas líneas. Está claro que mi relación con Auster se
enfrió, pero la relectura de A salto de
mata ha reavivado la atracción por este autor cuyo magnetismo resulta
innegable. De paso me ha permitido restar importancia a lo que yo consideré
despropósitos literarios como aquel Viajes
por el Scriptorium.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Ferdydurke, Witold Gombrowicz
Aunque muchos consideran Ferdydurke (1937) una obra maestra, parece
responsable advertir al potencial lector que una obra tan inclasificable como
poco convencional supone una lectura exigente. Gombrowicz fundamentó la
historia en el absurdo y esto no es baladí para el que se enfrenta a una novela
que requiere dejar los prejuicios a un lado y disfrutar del retorcimiento de la
realidad como eje de una reflexión sobre la madurez, la forma y el arte. Una
composición muy personal que resulta hilarante, pero dirigida a un público
reducido.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
Un invierno en Sokcho, Élisa Shua Dusapin
Un invierno en Sokcho representa un
ejercicio de arquitectura literaria, de uso de escuadra y cartabón para elaborar
un artefacto literario con un resultado aceptable, pero con una estructura mucho más encorsetada de lo
que puede parecer. Se parte de una escritura austera, de líneas cortas carentes
de adjetivación y centrada en las acciones. Una escritura propia del relato
breve que en esta novela se pone al servicio de una narradora en primera persona,
pretendidamente lejano y poco dado a la digresión. Con estos materiales se desarrollan
capítulos cortos sin saltos temporales, de no más de cuatro páginas sobre escenas anodinas de
supermercado, conversaciones breves de la protagonista y cuadros amplios de una
ciudad estival vacía sometida a un invierno inclemente. Un clima frío que contribuye a unas relaciones distantes,
pero con restos emocionales. La configuración parece muy cinematográfica y se puede etiquetar libremente como novela. Finalmente Un invierno en
Sokcho resulta algo sugerente, con cierto aire de postmodernidad
pero también escasamente innovadora y prescindible, lo que hace difícil comprender las muy favorables críticas que ha cosechado
la obra. Me pregunto si aquellos que escriben, premian y toman el nombre de
otros escritores en vano hacen realmente un favor construyendo un relato
paralelo para encumbrar, en este caso, a una obra meritoria para una escritora
de solo veinticuatro años, pero que no pasa de ser una novela correcta.
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