miércoles, 8 de noviembre de 2017

Ferdydurke, Witold Gombrowicz



Aunque muchos consideran Ferdydurke (1937) una obra maestra, parece responsable advertir al potencial lector que una obra tan inclasificable como poco convencional supone una lectura exigente. Gombrowicz fundamentó la historia en el absurdo y esto no es baladí para el que se enfrenta a una novela que requiere dejar los prejuicios a un lado y disfrutar del retorcimiento de la realidad como eje de una reflexión sobre la madurez, la forma y el arte. Una composición muy personal que resulta hilarante, pero dirigida a un público reducido.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Un invierno en Sokcho, Élisa Shua Dusapin





Un invierno en Sokcho representa un ejercicio de arquitectura literaria, de uso de escuadra y cartabón para elaborar un artefacto literario con un resultado aceptable, pero con una estructura mucho más encorsetada de lo que puede parecer. Se parte de una escritura austera, de líneas cortas carentes de adjetivación y centrada en las acciones. Una escritura propia del relato breve que en esta novela se pone al servicio de una narradora en primera persona, pretendidamente lejano y poco dado a la digresión. Con estos materiales se desarrollan capítulos cortos sin saltos temporales, de no más de cuatro páginas sobre escenas anodinas de supermercado, conversaciones breves de la protagonista y cuadros amplios de una ciudad estival vacía sometida a un invierno inclemente.  Un clima frío que contribuye a unas relaciones distantes, pero con restos emocionales.  La configuración parece muy cinematográfica y se puede etiquetar libremente como novela. Finalmente Un invierno en Sokcho resulta algo sugerente, con cierto aire de postmodernidad pero también escasamente innovadora y prescindible, lo que hace difícil comprender  las muy favorables críticas que ha cosechado la obra. Me pregunto si aquellos que escriben, premian y toman el nombre de otros escritores en vano hacen realmente un favor construyendo un relato paralelo para encumbrar, en este caso, a una obra meritoria para una escritora de solo veinticuatro años, pero que no pasa de ser una novela correcta.

lunes, 23 de octubre de 2017

La ofensa, Ricardo Menéndez Salmón


 

Desde hacía tiempo quería leer algo del escritor asturiano Ricardo Menéndez Salmón. La imagen  de tipo sosegado y su visión literaria se antojaban atractivas. Finalmente decidí embarcarme en la lectura de La ofensa, aclamada por la crítica y bastante premiada, con la esperanza de hallar una obra cuando menos diferente. Me llamó la atención su brevedad lo que me impulsó a leerla en una tarde, de un tirón y sin interrupciones, con la idea de empaparme del texto. Tras la lectura puedo decir que resulta muy ambiciosa aunque algo fría y todavía dudo de si la parte más artística y arriesgada no peca de cierta vaguedad.

martes, 10 de octubre de 2017

Lolita, Vladimir Nabokov



Poco puedo escribir sobre Lolita que no se haya dicho ya, pero como siempre intento comentar el libro de turno no desistiré de aportar algo, aunque manido, de la obra de Nabokov. De inició diré que Lolita debe ser de lectura obligada para aquellos que deseen visitar todos los rincones literarios porque su autor es un tren obligado y esta obra, sin lugar a dudas, su parada más reconocida. Aconsejo también leer algo de la vida de este ruso emigrado joven a Estados Unidos que se educó en tres lenguas —francés, ruso e inglés— y que con empeño y trabajo transformó lo que en era un relato en una novela de tema controvertido y forma arriesgada.

lunes, 25 de septiembre de 2017

El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl






Antes de entrar en la horrenda dinámica del exterminio nazi del que se salvó probablemente porque cayo del lado favorable de una exigua, estadística, Viktor Frankl era un reputado psiquiatra vienés que desarrollaba su propia psicoterapia. Su reclusión en diversos campos, incluido el infame Auschwitz, interrumpió abruptamente su vida y por supuesto su carrera, pero la supervivencia le permitió legarnos esta obra que mediante el ensayo ahonda en la vertiente psicológica de semejante experiencia. La dimensión de El hombre en busca de sentido ha traspasado todo lo que pudo imaginar el autor cuando la concluyó en 1945 y sigue siendo un volumen de referencia del Holocausto.

martes, 22 de agosto de 2017

La neblina del ayer, Leonardo Padura




El periodo estival, con sus olas de calor sin descanso y el inevitable embotamiento mental, invita a cierto relajo en las lecturas que las orienta hacia vertientes más livianas. Como mi intención del momento consistía en leer una historia ambientada en La Habana indagué un poco y encontré apetecible una serie de obras de Leonardo Padura próximas a la novela negra con un protagonista que acumulaba muchos rasgos del personaje arquetipo del género.  Escogí La neblina del ayer porque parecía garantizar una Habana en primer plano y tras la lectura puedo decir que la elección fue correcta. El lector queda impregnado del controvertido y único ambiente de la ciudad caribeña en una historia entretenida, con una trama que aprueba y con un trasfondo literario e histórico que resulta atractivo.

lunes, 10 de julio de 2017

El mal de Montano, Enrique Vila Matas





Una mañana de sábado desperté algo aturdido porque no era capaz de articular palabra. Solo emitía sonidos onomatopéyicos que la persona que compartía conmigo ese temprano momento identificaba con afirmaciones, negaciones o exclamaciones. Inmediatamente asocié esta anomalía con un ataque de ficción causado probablemente por una transfiguración literaria de mi personalidad. Como soy una persona de entidad débil que niega constantemente el mundo supongo que deseaba transformarme en un personaje literario. Quizá mi esperanza era la de convertirme en un ser distinto para reinventarme en un individuo que afrontara la vida real, aquella que se antoja tan complicada, de un modo novedoso. Quizá deseaba romper el aburrimiento o directamente mis nervios se habían desmenuzado. El ataque apenas duró un par de horas y, salvo esa persona que soportaba mi despertar, nadie se percató de la imposibilidad de pronunciar palabras en aquella soleada y tibia mañana de sábado. Lo más llamativo fue que a la gente que coincidió conmigo en ese ataque de ficción no le supuso ningún problema que solo pudiera decir cosas como mmm a sus afirmaciones o preguntas. Si cuento esto es porque la literatura tiene ramificaciones que llegan más allá de lo imaginable. Si se parte de esa contradicción que dice que la literatura representa la propia vida pero que es ajena a ella, todo puede ocurrir. Tanto en el relato como fuera de él. Creo que al protagonista de El mal de Montano le sucede algo similar con las ramificaciones de la literatura. Padece inicialmente esa enfermedad por la cual todo lo relaciona con la literario y posteriormente se erige como un acérrimo defensor de la literatura frente a todos aquellos que quieren destruirla, entre los que probablemente me encuentre yo con estas reseñas que realmente solo buscan hacer de recordatorio de mis lecturas y que no sé si alguna vez habrán conseguido su propósito.