Aunque muchos consideran Ferdydurke (1937) una obra maestra, parece
responsable advertir al potencial lector que una obra tan inclasificable como
poco convencional supone una lectura exigente. Gombrowicz fundamentó la
historia en el absurdo y esto no es baladí para el que se enfrenta a una novela
que requiere dejar los prejuicios a un lado y disfrutar del retorcimiento de la
realidad como eje de una reflexión sobre la madurez, la forma y el arte. Una
composición muy personal que resulta hilarante, pero dirigida a un público
reducido.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
miércoles, 1 de noviembre de 2017
Un invierno en Sokcho, Élisa Shua Dusapin
Un invierno en Sokcho representa un
ejercicio de arquitectura literaria, de uso de escuadra y cartabón para elaborar
un artefacto literario con un resultado aceptable, pero con una estructura mucho más encorsetada de lo
que puede parecer. Se parte de una escritura austera, de líneas cortas carentes
de adjetivación y centrada en las acciones. Una escritura propia del relato
breve que en esta novela se pone al servicio de una narradora en primera persona,
pretendidamente lejano y poco dado a la digresión. Con estos materiales se desarrollan
capítulos cortos sin saltos temporales, de no más de cuatro páginas sobre escenas anodinas de
supermercado, conversaciones breves de la protagonista y cuadros amplios de una
ciudad estival vacía sometida a un invierno inclemente. Un clima frío que contribuye a unas relaciones distantes,
pero con restos emocionales. La configuración parece muy cinematográfica y se puede etiquetar libremente como novela. Finalmente Un invierno en
Sokcho resulta algo sugerente, con cierto aire de postmodernidad
pero también escasamente innovadora y prescindible, lo que hace difícil comprender las muy favorables críticas que ha cosechado
la obra. Me pregunto si aquellos que escriben, premian y toman el nombre de
otros escritores en vano hacen realmente un favor construyendo un relato
paralelo para encumbrar, en este caso, a una obra meritoria para una escritora
de solo veinticuatro años, pero que no pasa de ser una novela correcta.
lunes, 23 de octubre de 2017
La ofensa, Ricardo Menéndez Salmón
Desde
hacía tiempo quería leer algo del escritor asturiano Ricardo Menéndez Salmón.
La imagen de tipo sosegado y su visión literaria se
antojaban atractivas. Finalmente decidí embarcarme en la lectura de La ofensa, aclamada por la crítica y
bastante premiada, con la esperanza de hallar una obra cuando menos diferente. Me
llamó la atención su brevedad lo que me impulsó a leerla en una tarde, de un
tirón y sin interrupciones, con la idea de empaparme del texto. Tras la lectura
puedo decir que resulta muy ambiciosa aunque algo fría y todavía dudo de si la
parte más artística y arriesgada no peca de cierta vaguedad.
martes, 10 de octubre de 2017
Lolita, Vladimir Nabokov
Poco puedo escribir sobre Lolita que no se haya dicho ya, pero
como siempre intento comentar el libro de turno no desistiré de aportar algo,
aunque manido, de la obra de Nabokov. De inició diré que Lolita debe ser de lectura obligada para aquellos que deseen visitar todos los rincones literarios porque su autor es un tren obligado y esta
obra, sin lugar a dudas, su parada más reconocida. Aconsejo también leer algo de
la vida de este ruso emigrado joven a Estados Unidos que se educó en tres
lenguas —francés, ruso e inglés— y que con empeño y trabajo transformó lo que
en era un relato en una novela de tema controvertido y forma arriesgada.
lunes, 25 de septiembre de 2017
El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl
Antes
de entrar en la horrenda dinámica del exterminio nazi del que se salvó probablemente porque cayo del lado favorable de una exigua, estadística, Viktor Frankl era un reputado psiquiatra vienés que desarrollaba su propia psicoterapia. Su reclusión en diversos campos, incluido
el infame Auschwitz, interrumpió abruptamente su vida y por supuesto su
carrera, pero la supervivencia le permitió legarnos esta obra que mediante el
ensayo ahonda en la vertiente psicológica de semejante experiencia. La dimensión
de El hombre en busca de sentido ha
traspasado todo lo que pudo imaginar el autor cuando la concluyó en 1945 y sigue siendo un volumen de referencia del Holocausto.
martes, 22 de agosto de 2017
La neblina del ayer, Leonardo Padura
El periodo
estival, con sus olas de calor sin descanso y el inevitable embotamiento mental,
invita a cierto relajo en las lecturas que las orienta hacia vertientes más
livianas. Como mi intención del momento consistía en leer una historia
ambientada en La Habana indagué un poco y encontré apetecible una serie de obras
de Leonardo Padura próximas a la novela negra con un protagonista que acumulaba
muchos rasgos del personaje arquetipo del género.
Escogí La neblina del ayer porque parecía garantizar una Habana en primer plano y tras la lectura puedo decir que la elección fue correcta. El lector queda
impregnado del controvertido y único ambiente de la ciudad caribeña en una historia entretenida, con una trama que aprueba y con un trasfondo
literario e histórico que resulta atractivo.
lunes, 10 de julio de 2017
El mal de Montano, Enrique Vila Matas
Una mañana de
sábado desperté algo aturdido porque no era capaz de articular palabra. Solo
emitía sonidos onomatopéyicos que la persona que compartía conmigo ese temprano
momento identificaba con afirmaciones, negaciones o exclamaciones. Inmediatamente
asocié esta anomalía con un ataque de ficción causado probablemente por una
transfiguración literaria de mi personalidad. Como soy una persona de entidad
débil que niega constantemente el mundo supongo que deseaba transformarme en un
personaje literario. Quizá mi esperanza era la de convertirme en un ser
distinto para reinventarme en un individuo que afrontara la vida real, aquella
que se antoja tan complicada, de un modo novedoso. Quizá deseaba romper el
aburrimiento o directamente mis nervios se habían desmenuzado. El ataque apenas
duró un par de horas y, salvo esa persona que soportaba mi despertar, nadie se
percató de la imposibilidad de pronunciar palabras en aquella soleada y tibia
mañana de sábado. Lo más llamativo fue que a la gente que coincidió conmigo en ese
ataque de ficción no le supuso ningún problema que solo pudiera decir cosas como
mmm a sus afirmaciones o preguntas. Si cuento esto es porque la literatura
tiene ramificaciones que llegan más allá de lo imaginable. Si se parte de esa
contradicción que dice que la literatura representa la propia vida pero que es ajena
a ella, todo puede ocurrir. Tanto en el relato como fuera de él. Creo que al
protagonista de El mal de Montano le
sucede algo similar con las ramificaciones de la literatura. Padece
inicialmente esa enfermedad por la cual todo lo relaciona con la literario y
posteriormente se erige como un acérrimo defensor de la literatura frente a
todos aquellos que quieren destruirla, entre los que probablemente me encuentre
yo con estas reseñas que realmente solo buscan hacer de recordatorio de mis
lecturas y que no sé si alguna vez habrán conseguido su propósito.
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