miércoles, 6 de mayo de 2015

Matemos al tío, Rohan O'Grady




Matemos al tío es una obra escrita en 1963 por la canadiense Rohan O´Grady, una escritora no muy prolija que ha sido rescatada recientemente por la editorial Impedimenta para deleitarnos con otra de sus cuidadas ediciones.  El libro puede encuadrarse, sin desviarse mucho, en el género de la literatura juvenil tanto por el tema que trata, el escenario en el que se mueve, la dinámica de la historia y las características de los personajes. Una obra sencilla, bien construida, de tono constante y a la que no se le pueden echar en cara muchas cosas salvo que sea ciertamente prescindible. Una historia entretenida que destila humor y hasta un punto de siniestra intriga.

martes, 21 de abril de 2015

Martin Dressler. Historia de un soñador americano, Steven Millhauser





La verdad es que la novela de Millhauser me ha decepcionado como no lo había hecho un libro en tiempo. Quizá porque la obra y el protagonista prometen y al final el despropósito es tal que parece que parece que el libro va a salir volando como si se tratara de un cohete. Está claro que el sueño americano se transforma en una pesadilla, pero de las de sudores fríos. Hay que recordar que este libro recibió el premio Pulitzer en 1997 y está avalado por la crítica en general, pero esto no hace más que confirmar que en la literatura los premios son meras anécdotas.

jueves, 2 de abril de 2015

Becas flacas, Tom Sharpe






Becas flacas es un libro sobre las ridículas costumbres y rocambolescos personajes que deambulan por un anticuado colegio de Cambridge, una obra que rezuma humor desde la primera página y que plantea escenas desternillantes que acogerán con gusto los amantes de la sátira.

martes, 3 de marzo de 2015

Pisando los talones, Henning Mankell




De vez en cuando es inevitable, por cualquier motivo y sin poder presentar una excusa plausible, caer en las tupidas redes de la novela negra. Sin darte cuenta acabas frente a un grueso volumen siguiendo las indagaciones de un policía de métodos poco ortodoxos que se esfuerza por descifrar un truculento crimen. No hay duda de que el asesinato siempre se ha antojado una mina de oro y la novela negra se sirve de este filón para, con los matices propios del género, atrapar al lector. La intriga y la expectativa por resolver el rompecabezas son como la miel para las moscas. Si el protagonista tiene chicha, la trama no es muy descabellada y los cabos que quedan sueltos acaban atándose sin forzar demasiado, el libro suele funcionar.

domingo, 15 de febrero de 2015

El mundo de los prodigios, Robertson Davies





El mundo de los prodigios es el último libro de la trilogía de Deptford cuyas dos anteriores novelas, El quinto en discordia y Mantícora, han sido comentadas en este blog. Robertson Davies narra en esta tercera obra la vida de Paul Dempster, convertido décadas más tarde en el enigmático y genial mago Magnus Eisengrim, con la pretensión de cerrar el trío de historias entrelazadas que comenzó con Dunstan Ramsay, continuó con Boy Staunton y acaba con el propio Eisengrim. Este tercer libro baja por desgracia el nivel respecto a las dos obras anteriores.

martes, 20 de enero de 2015

1280 almas, Jim Thompson





Nick Corey es el sheriff de un pequeño pueblo del sur de Estados Unidos con 1280 almas a las que proteger. Sin embargo, es un guardián de la ley perezoso y corrupto que bajo una apariencia simplona esconde una mente artera e inteligente, propia de un sociópata, que no duda en recurrir a cualquier estrategia para cumplir sus propósitos. Estos pueden ser conservar su puesto tras las próximas elecciones a sheriff o mantener viva la llama de sus compulsivos escarceos amorosos. Sus tretas y manipulaciones se suceden y no siente el menor remordimiento ante sus actos aunque el asesinato sea, en ocasiones, su última consecuencia.  Precisamente es la dualidad que ofrece el personaje, la diferencia entre lo que muestra a los demás y lo que realmente esconde, el mayor atractivo de la historia.

viernes, 2 de enero de 2015

El hombre del traje gris, Sloan Wilson




Sentado en un banco observas la corriente uniforme que se desplaza a primera hora hacia la maraña de edificios de oficinas. El hormigueo incesante, los rostros abotargados, las miradas al suelo mientras el cielo clarea en un amanecer esquivo. Tiempo después, sin desearlo siquiera y sin haberte dado cuenta, formas parte de esa corriente. No te acuerdas del banco desde el que mirabas porque tienes otras cosas en la cabeza: preocupaciones, compromisos y planes, muchos planes. Te has convertido en otro anodino y respetado hombre con un recién estrenado traje gris a la espera de un futuro mejor. Sin embargo,  una duda repentina puede hacer que todo tu mundo se tambalee.